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3er. DÍA CAMINO iNCA



DIA 3

No veía la hora para que vinieran a darnos el té de coca para así echarnos algo calentito en el cuerpo y luego desayunar fuerte para recuperar las fuerzas. La palangana de agua caliente para lavarnos. Menos mal que ya no llovía y de hecho ya no volvió a llover más. Ángel nos entregó la bolsa del tentempié antes de salir.

Las montañas estaban nevadas, el paisaje era precioso, con cascadas por todas partes, y por suerte un día de sol nos esperaba para la jornada mas larga.

A pesar del frío, a la media hora de empezar a andar, ya íbamos en manga corta, tirando de mochila, esta vez sin los sacos de dormir que por un módico precio, uno de los porteadores llevó todo el trayecto, tanto los nuestros como de las hermanas australianas. Parece que no, pero 1kg extra a la espalda, pesa cuando lo llevas muchas horas.

Hasta que los músculos respondieron, fuimos mas lentos en la 1ª hora. El camino iba a ser por antiguos restos arqueológicos cubiertos por un denso bosque tropical. A medida que íbamos subiendo, pudimos ver que nos adentrábamos en la selva. Había muchísima humedad y hacía mas difícil el respirar y hacía calor.

Antes del almuerzo visitamos Runkurakay a 3800mts, con unas vista desde este mirador eran impresionantes y desde allí pudimos apreciar donde habíamos dejado el campamento,luego subiremos hasta los 3950mts y bajaremos a Sayacmarka a 3600mts, pasamos por el túnel inca y seguir caminando por caminos esculpidos en la montaña y en algunos que no se podía mirar hacia abajo por el vértigo que daba, llegamos a Phuyupatamarka a 3600mts. Todos estos recintos arqueológicos están estratégicamente ubicados y de donde se divisaba todo el valle . Nadie pasaba desapercibido desde estos miradores. Muchos eran tipo almacenes donde reponer víveres y poder el camino.

En esta zona se aprecian las montañas nevadas de la Cordillera Andina. Empezamos a bajar por espacio de 2 hs. Por un camino en la selva, algunos tramos algo resbaladizos por el verdín en las rocas, vimos pájaros tropicales, monos,etc y llegamos finalmente al camping en Wyñaywayna, ya a una altura menos agotadora, 2700mts.

Aquí si nos podíamos duchar con agua tibia por 5 soles, era una ducha un poco chunga, pero el poquito de agua sabía a gloria tras 3 días lavándonos como los gatos a base de toallitas de bebés. Los baños eran igual que en todos los del camino, imposible entrar en ellos. Tras la ducha, nos prepararon un té, palomitas de maíz, compramos cervezas y cocacolas y esperamos hasta la hora de cenar.

Esa iba a ser la última noche juntos porque al día siguiente llegaríamos de Machu Picchu y esa noche nos despediríamos de los porteadores que antes que nos levantáramos, ellos volverían al pueblo de Aguas Calientes en el primer tren.

Nos prepararon una cena especial de despedida Lo normal es que en este momento se le entregue una propina a los que hicieron el trabajo mas duro. Creo que nunca será suficiente porque había que ver al que llevaba a la espalda la mesa del comedor y las sillas, o el que portaba la cocina y la bombona, estos son tan solo 2 ejemplos. Gente encantadora, muy respetuosa, tímida,curtida por los esfuerzos que hacen casi semanalmente.

 

Nos despedimos de ellos agradeciéndoles en el alma todo su trabajo, le dimos la mano a cada uno y luego un sonoro aplauso. Como llevábamos una petaca de whisky, brindamos con ellos y celebramos que ya casi habíamos llegado a destino. Nos fuimos a dormir, por la mañana nos levantarían a las 4.00hs,